En la mayoría de las ocasiones, las personas tienen una idea de lo que quieren estudiar. Desde niños (as), vemos caricaturas, películas, etc., y soñamos con trabajos como ser policía, bombero, médico (a), o bailarín (a). Sin embargo, conforme vamos madurando, nos topamos con realidades que de niños (as) evidentemente no veíamos. De entrada nos damos cuenta de que mucho de lo queríamos ser, son profesiones, no carreras Universitarias. Por otro lado, también nos cae la realidad de que son empleos en los que constantemente estás exponiendo tu integridad física y enfrentándote a situaciones riesgosas o peligrosas. Maduras y entiendes que no es tan fácil como creías. Y ya en prepa, cuando tenemos que elegir carrera, estamos en ceros y no tenemos ni la más mínima idea de qué estudiar o simplemente no tenemos la opción de elegir lo que realmente queremos (o eso creemos)…
Cuando acababa de cumplir 15 años, estaba por terminar la secundaria y el paso que seguía era la Educación Media Superior (la prepa). En aquellos tiempos, a finales de los 90’s, no existían muchas opciones para elegir (o más bien no existía mucha información). A esa edad, yo creía que mis amigos, tenían la verdad absoluta de la vida, y cosa que decían, cosa que yo creía. Y lo mismo les pasaba a ellos. Yo los consideraba prácticamente mis hermanos y tomaba siempre en cuenta todas las recomendaciones que me hacían. Un día llegaron diciéndome que había una escuela en donde podías cursar una carrera “técnica” con la cual, una vez obteniendo el certificado, podría ir a una empresa de “maquila” (en donde se elaboran artículos electrónicos o automotrices), y ganar mucho dinero, con sólo tres años de estudio, ¡ya tendría mi economía asegurada!
Esta famosa escuela es el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, mejor conocida como CONALEP. Cuando llegué a inscribirme, sólo pensaba y saboreaba terminar la carrera y empezar a ganar mucho dinero. Pensaba en lo fantástico que sería tener un trabajo así y todas las cosas que me compraría. Me entregaron un formato para elegir mi carrera técnica, lo recuerdo a la perfección, había cuatro opciones: Contabilidad, Electrónica Industrial, Electromecánica y Administración. Sinceramente no tenía ni idea de qué trataba cada una, lo único que pensaba era en entrar, estudiar, graduarme y empezar a trabajar y a recibir ¡muchísimo dinero! Releí las cuatro opciones y me hizo click “Electrónica Industrial” porque recordé que en las “maquilas” es lo que se hace, y pensé, ¡de aquí soy! (Oh, error…)
Una vez dentro, el primer semestre fue de solo darme de golpes contra la realidad, en esos tiempos no existían las modalidades de bachillerato, la mayoría de las clases estaban enfocadas a la carrera. Fue algo traumático, no entendía nada de las materias que veía, pero supuse que así era eso, aparte de tener esa falsa fantasía del compromiso personal de terminar la carrera y tener ese trabajo “asegurado”. Pero en el tercer semestre, a la mitad de la carrera, fue cuando entendí que verdaderamente no existía ese trabajo al final de la carrera. Todavía tenía que continuar, tenía que cursar los estudios de bachillerato o prepa para poder ingresar a la ingeniería (cosa que ya NO quería realizar). Fue todo un proceso entender que nada de lo que estaba haciendo me gustaba, que solo lo hacía por hacer, pero, no sabía que tenía opciones como hablar, decir que no me interesaba lo que estaba estudiando.

Terminé la carrera (más a fuerzas que con ganas) y no tenía NI IDEA de qué hacer, si buscar trabajo o estudiar otra cosa. Investigué y fui a universidades para ver las diferentes Licenciaturas e Ingenierías que ofrecían, pregunté a personas que qué me recomendaban, pero me dí cuenta de una cosa; a la mayoría de las personas a las que les preguntaba el porqué habían elegido esa Licenciatura o Ingeniería, me respondieron lo que nunca llegué a imaginar: Recibieron el consejo de que esa carrera les daría un futuro y un trabajo seguro con muy buen paga.
¡¿WHATTTT?!
Entonces ellos estaban igual que yo cuando cursaba mi carrera de Electrónica Industrial, pero ellos ya estaban en la Universidad… No veo la diferencia entre mi “yo” de 15 años, y las personas con las que platiqué, porque la desinformación e inseguridad es la misma, sin importar la poca diferencia de edad al momento de tomar la decisión. No hay información a la mano que nos indique qué o quienes nos pueden ayudar con la elección de nuestro futuro, el engaño de tener un trabajo al final de la carrera, tanto de media superior como de superior, es lo que atrae a cualquiera con el afán de que ya tengas trabajo y el futuro asegurado.
¿En qué momento nos enseñan que el futuro es tener un trabajo asegurado y un buen sueldo? ¿Cuándo fue que nos perdimos y no vimos lo que nos gustaba para estudiar? ¿Por qué no analizamos las habilidades que tenemos y podemos desarrollar?
Si hubiera tenido la oportunidad de contactar a personas profesionales o haber tenido acceso a información que me hubiera ayudado a orientarme y guiarme para la elección de una carrera que me gustara y fuera la ideal para mi persona, todo habría sido muy diferente para mí.
Moraleja: Por muy buenas que sean las intenciones de nuestras amistades, ellos no están capacitados para orientarnos sobre qué nos conviene más para nuestro futuro.